4 días con Jesús
» Me llevaste al desierto Señor, estaba seco y quemado, pero al atardecer escuche tus pisadas sobre las hojas secas. ¡Viniste a buscarme! para refrescarme y darme verdadera vida, entre tanta sequedad. Me invitaste a seguirte e imitarte Maestro. Sin ti nada soy , nada tengo, pues todo me lo has dado tu. …






