Pongo fin a este curso de tres años de la Escuela Bíblica Koinonía, y no voy a decir que lo haga con alegría, porque la alegría y la expectación venían mensualmente con el tema y las tareas a realizar. Desde el Nuevo Testamento con los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Cartas, y el Apocalipsis al Antiguo Testamento desde el Génesis a los diferentes libros históricos, los profetas, los salmos… he tenido la oportunidad de acercarme a la palabra de Dios viva y revelada en la Biblia, a partir de la lectura de los diferentes libros y con las orientaciones de cada tema.
El estudio a distancia es verdad que carece del intercambio de opiniones y del enriquecimiento que supone escuchar los comentarios de otros compañer@s, pero se sustituye por el apoyo constante y motivador de los tutores asignados, que te introducen cada tema en cuestión y revisan las tareas.
Es verdad que en ocasiones se hace difícil resolver algunas de las tareas y se duda sobre si se está haciendo correctamente; quizás el fallo ha sido mío, por no preguntar directamente las cuestiones que se me planteaban, pero a la vez suponía enfrentarte a un estudio más personal y desafiante.
También es una forma de acercarte a la oración de otra manera, encontrando el sentido de los salmos, redescubriendo las oraciones de la Biblia desde el Padrenuestro al Magnificat o a tantos cánticos de alabanza, súplica o perdón, que aparecen en los diferentes libros.
Agradezco muchísimo la oportunidad de realizar este curso, porque, en general, creo que los católicos estamos faltos de formación, y este curso te da la opción de formarte desde la base, desde el estudio de la Biblia.
Gloria
