Testimonios PASCUA

 

   Cuando el p. Vladimir me pide que si puedo poner unas palabras de las muchas Pascuas vividas con la comunidad Koinonía Juan Bautista  de Villardeciervos no dudo en poner algunos de mis recuerdos. 

   Esta Pascua de 2020 la estamos viviendo confinados en nuestras casas pero si acaso vamos a vivir mucho más el paso de la muerte a la vida de nuestro Señor Jesucristo! Para mí, saber que este año no podré estar con la comunidad en Villardeciervos me supone revivir mi primera Pascua cuando me invitaron los hermanos y hermanas a vivir con los habitantes del pueblo y otros amigos llegados de Madrid. Vivir la Pascua con la Koinonía en Villardeciervos fue una auténtica maravilla porque nunca hubiera imaginado que en un lugar tan perdido en la geografía española y tan pequeño pudiera vivir el paso de la muerte a la vida!!

  ¡Cómo no recordar haber sido testigo de la Resurrección de Cristo en cada uno de los habitantes del pueblo! Vivir la cena del Jueves Santo con todos los herman@s y el lavado de pies y los muchos testimonios que llegan al alma! ¡O el Via Crucis por las calles del pueblo y tan participativo por todos! Y cómo no recordar el momento más grande que se puede vivir en la vida de todo cristiano: ¡¡¡¡La Vigilia Pascual!!! En la oscuridad llena de esperanza aparece la Luz entre el pueblo expectante. Es ahí donde un hermano o hermana nos arenga con la gran noticia: ¡No está muerto! ¡¡¡Ha resucitado el Señor Jesucristo!!! Y pasando a contemplar ese sepulcro vacío y el sudario de nuestro Señor de nuestro Salvador Resucitado!!!! El canto del Gloria tan aplaudido y lleno de vítores y palmas!! Y bailes y danzas celebrando la Victoria de nuestro Señor Jesucristo!!!! Esos recuerdos se vivirán siempre!!! Y los volveremos a vivir y revivir esta Pascua de 2020!!!

   Cómo no recordar en las lecturas ver a ese pueblo de Villardeciervos, con su alcalde Jesús entonces, representando a Moisés guiando a su pueblo a la tierra prometida!! Y ver a tantas gentes mayores que solo habían vivido unos ritos repetitivos años anteriores y con la llegada de la comunidad Koinonía Juan Bautista al pueblo ha contagiado de Vida y Cantos y Palmas a toda la población y a todos los que íbamos de tantos lugares de España. Vivir la Pascua con la  Koinonía en Villardeciervos es Resucitar al sentido de la Vida!!

   Este año viviremos esta Pascua con la sed y el hambre de sabernos unidos en Cristo y su paso del sufrimiento a su muerte y desde ahí a la Resurrección, la suya y la nuestra para poder ser testigos de la Salvación de Cristo Resucitado en el mundo!!!

JUAN RAMÓN Martín Cidoncha


 

   Semana Santa, y este año no podremos celebrarlo en comunidad todos juntos como desearíamos, parece que todo se vive con mucha más intensidad cuando se comparte. Pero si me gustaría hablaros un poco de mis recuerdos del año pasado en Villardeciervos. Realmente no asistí a toda la Semana Santa sino que llegué el sábado después de comer con mi marido y con Pili, una amiga que era la primera vez que iba a la casa de la comunidad y era muy importante para mí, porque en ella se iniciaba un proceso de conversión.

   La acogida como siempre fue fenomenal, se palpa el cariño que existe entre nosotros. Pero lo más impresionante fue luego por la noche cuando hicimos la Vigilia Pascual, cuando llegamos a la Iglesia y encendimos el cirio pascual en una lumbre que se preparó en el patio de la iglesia. Allí estaban los hermanos de la Koinonía y todos nosotros, de Madrid, Zamora, Valladolid, Burgos también si no recuerdo mal y Asturias, todos cogimos nuestra pequeña vela y la encendimos en el Cirio Pascual antes de entrar en la iglesia. Allí toda la iglesia estaba a oscuras excepto la luz de nuestras pequeñas velas. Luego llegó la misa, alegre, muy participativa y escenifica yo estuve en esa parte también estuve involucrada, siendo con Janca y una de las mujeres que después de la resurrección anunciaba que Jesús había sido resucitado por toda la iglesia.

   La misa me llenó muchísimo porque la viví con júbilo. Realmente se notaba la presencia del Señor en este momento, vivo, resucitado y alegre. Luego estuvimos en casa y cenamos todos juntos y además estuvimos bailando hasta bien tarde, nos reímos y compartimos todos juntos que eso para mí es súper importante. 

ÁNGELES


   

   Nos han pedido que escribamos un pequeño testimonio sobre nuestra experiencia de la Pascua en Villaderciervos.

   Bueno, pues lo primero es presentarnos. Nosotros somos una familia de Cristo, formada por Carlos, Eliana, Nazaret y yo, que me llamo Andrea. Vivimos en Murcia, una ciudad muy bonita y acogedora.

   Siempre hemos sido una familia muy inquieta y nos ha gustado compartir nuestra fe con otros hermanos. Por eso hemos ido varios años a celebrar la Pascua con la comunidad de Koinonía y otras familias que como nosotros respondían a la invitación de esta comunidad. Hacemos un largo viaje de siete horas, pero ya llevamos nuestro corazón preparado, pues sabemos que es el Señor  el que nos acoge el jueves, día del amor fraterno. La invitación que Jesucristo nos hace es que aparquemos durante cuatro días toda nuestras prisas, preocupaciones, trabajo… para estar con Él. Al llegar, lo primero que encuentras es la cálida acogida de los hermanos de Koinonía. Todo lo tienen preparado para que sintamos que hemos llegado a casa, a la casa de nuestro Señor, y nosotros nos descalzamos buscando el encuentro, el compartir; la alegría de poder estar juntos en estos días tan intensos, acompañando a nuestro Señor Jesucristo. Creo que esta comunidad consigue con gestos pequeños pero entrañables que se respire una fraternidad que todos anhelamos.

   Es verdad que la sencillez de los medios que tienen hace que todos colaboremos en las distintas tareas que van surgiendo y cada uno aporta con su granito de arena para sacar adelante este encuentro. Otro de los sentimientos que se despierta en nosotros  estos días, es el de recuperar el diálogo con Jesús a través la oración, de un canto, la naturaleza y sobre la celebración en comunidad nos ayuda a abrirnos para  compartir y entregarnos. Cada celebración preparada con tanto cariño, nos hace mirar hacia dentro, y nos lleva al triunfo de la Resurrección. Si hacemos memoria de estos años que hemos participado, en cada uno de ellos, somos testigos de la obra de Dios en nuestra familia, y en la vuelta a casa, la huella que permanece en nuestra vida es: que CRISTO HA RESUCITADO, ¡Y NOSOTROS CON ÉL!

ANDREA


 

¿Qué aprendí en mis convivencias de la Semana Santa en Villardeciervos?

 

El silencio del ruido.

El deseo de la felicidad que sorprendentemente deseas y añoras de ayudar a otros que resulta gratificante.

La esperanza del bien humano.

La ilusión por la vida.

La paz y la ilusión de la felicidad del otro que es la tuya.

El hogar que no es donde vives sino las personas que lo hacen posible. Aprendí que Dios se refleja en los actos no en las palabras, en el día día, en la cosas sencillas de la vida y en una sonrisa.

Gracias a mis amigos y hermanos de la Koinonía que dan su testimonio con su vida.

Feliz Pascua y que resucitemos todos junto a Cristo.

ELIANA


 

TESTIMONIO DE UN CONFINAMIENTO.

“Este tipo de demonio sólo se combate con ayuno y oración”

    Se ha decretado el estado de ALARMA, medida muy excepcional para prevenir los contagios, el nuestro y el de los demás. Desde entonces, recluidos, hemos ido viviendo los acontecimientos, primero con escepticismo, luego con expectación, y mucha confianza en Dios, con mucha oración; hemos rezado con ahínco y con fuerza, dedicación, implorando la misericordia y la voluntad de Dios, para que esta situación cese: “Este tipo de demonio sólo se combate con ayuno y oración”, nos dice el Evangelio, pero también para que el Espíritu Santo nos enviara el Don de Entendimiento, para que todo esto tenga un sentido, para aprender lo que Dios quiera que aprendamos.

   Una cuestión que surge, incluso analizando someramente la situación es ¿Qué hemos hecho mal? Pregunta abierta y respuestas, me supongo, de lo más variopintas.

   Estamos teniendo mucho tiempo para reflexionar, nos llega noticias de personas, unas anónimas y otras conocidas, incluso de familiares nuestros que están viviendo situaciones dramáticas, otras han MUERTO SOLAS. La muerte en soledad de nuestros seres queridos, nos ha hecho valorar el Don de la FE, un regalo hermosísimo que nos llena de paz, saber que ya está viendo el rostro de Dios, pero incluso al principio la imposibilidad de despedirse, él no poder coger la mano de esa tía tan querida, para acompañarla en el final de su caminar por esta tierra, donde hizo tanto bien, esa SOLEDAD HUMANA rompía el alma, pero rezando a la Virgen «Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte» de nuevo el regalo de la FE, de la comunión de los santos, y de nuevo te llenas de paz y de esperanza; no, no ha estado sola, los ángeles, las almas de sus seres queridos, la Virgen, le acompañaron, estamos seguros, en esos últimos momentos no estuvo sola,  no nos hemos despedido, pero ella no estuvo sola.

   ¿Y tras su muerte? El saber que se tiene un ángel en el cielo, por qué la muerte no es el final, solo es un tránsito y que el día que nos toque, ella vendrá a ayudarnos en ese tránsito. Estas lecciones de VIDA-MUERTE- RESURRECCIÓN, nos han llevado a una mayor conversión al EVANGELIO. Dios está siempre con nosotros, no nos abandona,  todo tiene sentido.

   Y te cuestionas otros tipos de muertes, en soledad, si Dios no querrá que ahí, cuando podamos, seamos nosotros lo que la Virgen fue para la tía Yita y acompañar en tantas situaciones que urgen de nosotros, lo que somos y tenemos.

   La Tía Yita, ha sido un ejemplo de vida abnegada y de entrega radical, ha sido una mujer Evangelio, una mujer feliz, dichosa, agradecida y HOY es ya BIENAVENTURADA. Ella contaba que el día de su primera comunión, durante la II república, momento histórico en el que en España se quemaban las iglesias,  con 9 años, volvió a su casa escondiéndose, con miedo, porque creía que brillaba porque llevaba a Jesús dentro y lo iban a notar. Ella ha brillado toda su vida con la luz de Cristo y ha sido un ejemplo para nosotros; cuando podamos comulgar, tal vez con la misma inocencia, podamos pedirle a Cristo «brilla en mi vida, en mi matrimonio, en mis relaciones…»

   ¿Y cuál es nuestro lugar en este mundo? Dios está bien en su sitio, y quiere que nosotros estemos en el nuestro para hacer su obra salvadora, muchas veces quisiéramos que ocupara nuestro lugar, pero así brillaría más el egoísmo humano, necesitar de Dios para que cumpla con nuestro trabajo y nosotros quitarnos de responsabilidades. HAGAMOS nuestro trabajo de humanizar el MUNDO. Mantenemos la misma actitud que cuando Jesús denunció con ira nuestra irresponsabilidad de haber convertido EL MUNDO EN UNA CUEVA DE LADRONES. Traficamos por unas mascarillas, lo que importa es salvar nuestro puesto, nuestra ideología, para eso, todo vale, la mentira, la manipulación, el si yo gano me da igual pisarte. Más miseria no cabe en lo humano.

    Nosotros estamos llamados a ser la sal del mundo, sin miedo, porque el que tiene fe no tiene miedo, los gobiernos nos quieren con miedo, así somos más manipulables, pero nosotros tenemos a Dios y tenemos que ser portadores de bondad, de luz,  de esperanza, como lo están siendo hoy tantos ciudadanos anónimos de distintas profesiones en esta situación. 

   La Semana Santa antes se vivía, con fiesta en la calle, con sentimiento, tal vez, como cultura, seguro, pero hoy la estamos viviendo en SILENCIO, lo que nos lleva a una mayor reflexión, EN RECOGIMIENTO, profundizando en los misterios, porque no llegamos a entenderlos, de nuestra FE,

   Estamos viviendo en nuestras propias carnes la Semana Santa, porque la cruz, fue el instrumento que Dios utilizó para nuestra salvación. Y Jesús la abrazó, no huyó, y nosotros nos preguntamos ¿Cuál es la cruz por la que Dios quiere que me salve?

    Qué dificultad, qué relación, qué enfermedad… ¿qué es, por  lo que tienes que pasar y superar para poder resucitar? En tu Cruz está tu salvación, está tu posibilidad de crecer espiritualmente, está el camino para llegar a convertirte en un ser humano mejor, sin muerte en la cruz no hay resurrección, tal vez sí para este mundo, pero Jesús dijo yo no soy de este mundo.

Por eso sí hasta ahora nos veían CRISTIANOS de salón, Hoy tenemos que ser EVANGELIOS VIVIENTES portadores de Buena Noticia y de Esperanza. Todo tiene sentido, Dios está en todo y en todos. Y por eso hay que proclamar, que la cruz no venció, QUE EL MUERTO VIVE. Que la vida del Cielo, la eternidad es real. La semana santa, el drama escenificado de la PASIÓN, CULMINA EN LA RESURRECCIÓN.

   Mi ayuno es abstenerme de lo que engendra MUERTE y mi oración es mi FE.      

JOAQUÍN y CARIDAD


 

Pascuas vividas en Villardeciervos 09/04/2020

   Durante 9 años hemos ido a vivir la Pascua a Villardeciervos con la Comunidad Koinonía Juan Bautista, con amigos de Mérida, familias del pueblo y de distintos lugares de España. El primer año fuimos con nuestro hijo Samuel y Miriam era muy pequeñita, después fui embarazada de Jesús y finalmente hemos podido vivirlo los cinco.

   Para nuestra familia sólo el mero hecho de ir a Villardeciervos es fuente de vida. Allí nos solemos alojar en casa de nuestros queridos Manolita y Abelardo o en casa de la Comunidad y en ambos sitios, ya somos familia, porque recibimos cariño, alegría, celebración de la palabra, amistad, en definitiva un compartir de lo que somos y un sentirnos escuchados y queridos. Aportamos todo lo que somos, tenemos y podemos, es decir, intentamos vivir, que no es poco, en comunidad una experiencia de amor, que sólo puede ser posible desde la imagen y vivencia del amor fraterno que hoy jueves Santo celebramos y Jesús nos regala.

   Este año es diferente, lo vivimos en nuestras casas, verdaderamente hacemos casas de oración, nos conectamos on-line a los oficios con el Oasis de Villardeciervos y podemos seguir viviendo el sentido del Triduo Pascual, del paso de Jesús.

Todos estos años Jesús ha resucitado en nosotros gracias a la vivencia en comunidad, nuestros hijos han hecho VíaCrucis, hora Santa, Vigilia Pascual junto con otras familias y otros amigos de toda España, hemos llorado y reído, reconfortados y animados, Él se sirve de todo lo necesario para acercarnos a su amor.

   Gracias Señor por el regalo de la fe, este confinamiento no solo  no puede con ella, sino que la está haciendo mayor y más realista, porque todo a nuestro alrededor se cae, se anula o cambia; pero tu Señor te haces más grande y más fuerte. Tu imagen, estos días, no pasea por las calles, pero se introduce más y más en lo profundo de nuestro ser, de nuestra vida, de nuestro existir.

  Tú Señor desde tu amor entregado hasta la última consecuencia y por encima de todo razonamiento, das sentido hoy más que nunca al sentido de la vida. Gracias Señor porque a través de ella nos das equilibrio y nos centras en lo esencial, en lo importante y nos das fuerzas cada día.

   Gracias Señor por La Koinonía Juan Bautista y por todas las personas y vivencias que hemos tenido junto a ella, luz para nosotros, vida y don de amistad reforzado por tu amor infinito.

   Queremos seguir viviendo la Pascua y celebrando que “Cristo nos amó hasta el extremo”

¡¡Feliz Triduo Pascual!!

Familia Olmedo Martínez


 

“La Pascua en Villardeciervos. En 2020 Jesús también nos salva”

   Desde casa, la vida se ve diferente. El hogar de cada uno suele ser un lugar seguro, los espacios son familiares, y uno tiene sus rincones donde guarecerse. El tipo de casa en la que vivo dice mucho de mí, habla de cada una de las personas que aquí convivimos, y el día a día de quienes la integramos se entrelaza, se comparte, respiramos un mismo ambiente.

   Mis palabras nacen desde este lugar, rememorando junto a Cayetano y a nuestros hijos las vivencias compartidas viajando a Villardeciervos desde el año 2010 para celebrar con nuestros amigos de la Koinonía unos días de encuentro, convivencia y amistad alrededor de Jesucristo, en sus casas.

   «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» … aún resuena en nosotros esta palabra durante la cena del jueves santo, en la casa de la iglesia, pues, no es solo recibir un gesto de humildad, sino poder entender que es una verdadera declaración de Jesús, que se pone a disposición de toda la humanidad, de nosotros, para redimirnos y conducirnos a Dios.

   «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.» … cómo no aceptar tu invitación, a entrar en tu casa, a ser lavados por tu amor fiel y misericordioso. Cómo no cantar para ti, celebrando juntos que una vez más has tomado la iniciativa mostrándonos que en ti hay Vida, hay comunión.

   Gracias, Señor, por el gran regalo de poder ir a celebrarte, junto a nuestros hermanos de Mérida (Caridad y Joaquín, Maribel y Maxi con sus niños, Juan Ramón, y cómo no, siempre unidos en espíritu a los que se quedaron en casa pero también estaban allí con nosotros: Esther, Alicia y Juan Carlos con su niño), todos en Villardeciervos, celebrando con la maravillosa gente del pueblo, con los amigos de la comunidad, en sus casas abiertas, y una sola fe.

   «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.» … en realidad, no se si alcanzamos a comprender este gran misterio, lo que Jesús ha hecho con nosotros hasta hoy, y promete continuar cada día, si se lo permitimos. Él mismo ha creado unos lazos fraternos con vosotros que hoy nos recuerdan que no caminamos solos por el desierto de la vida, y nos ha regalado poder conoceros, sentiros cerca, sabiendo que experimentáis lo mismo que nosotros, sintiendo el impulso, como Él nos indica, de salir de las cuatro paredes de nuestra casa, de nuestras comodidades, ahora virtualmente, y pronto físicamente de nuevo, para contar lo que Dios hace en nuestras vidas, a nuestros vecinos, en el trabajo, en la parroquia, a los amigos.

  Sin todas estas vivencias, hoy, desde casa, no tendríamos la posibilidad de vivir la Pascua, sin embargo, contamos con el calor de vuestros abrazos, de vuestra amistad, y la certeza de que Dios nos habita, nos mantiene unidos, porque, a Sus Pies hay paz, gracia y bendición.

   Os esperamos, queridos amigos, en Mérida, o en Villardeciervos, seguiremos celebrando que Jesús Vive entre nosotros.

TERE


 

La semana santa que he pasado con la Comunidad Koinonía Juan Bautista ha sido momento verdaderamente de entrega y una fe viva y firme. Que a mí en lo personal me ha ayudado y he experimentado la fraternidad y hermandad cristiana verdadero a través de los hermanos. Con los encuentros que he tenido. El encuentro con la Comunidad ya sea en Semana Santa o retiro. Me ha ayudado a crecer. Formarme afianzar la fe. Desde mi comienzo de conversación la Comunidad ha sido un pilar muy importante en mi crecimiento espiritual, en mi comienzo y luego un trayecto importante de mi camino de fe. Nada más tengo que dar gracias a Dios por ellos. Y por enseñar un camino firme de fe y testimonio de todos los hermanos integrantes de la comunidad. Gracias.

ROSI


 

EXPERIENCIA DE SEMANA SANTA EN VILLARDECIERVOS

LOS JÓVENES:

   Las Semanas Santas en Villardeciervos, yo Lucía y mi hermana Irene han sido las más intensas que hemos vivido, tanto humana como espiritualmente. Humanamente destacaríamos la convivencia con otros jóvenes y sus familias. Debido al alojamiento en una gran casa, lo hacíamos todo como una gran familia formada por varias familias de toda España, unas conocidas y otras nuevas, pero al final había algo que nos unía, Cristo. Saber que nos reunimos en Villardeciervos con el mismo propósito de vivir el Triduo Pascual más intensamente afecta a la parte espiritual.

   Así que por esto y por la increíble y maravillosa acogida de la comunidad nos parece indispensable vivir una Semana Santa así y allí.

EL MATRIMONIO:

    Nosotros, como matrimonio, Belén y yo Félix, las Semanas Santas que hemos vivido allí han sido las más intensas y recogidas con más familias. Nos ha hecho salir de nuestra zona de confort; cuando nos han pedido dar testimonio en el Vía Crucis del Viernes Santo, en la preparación y participación de la Vigilia Pascual.

   Además de lo que vivimos espiritualmente en esos días, nuestras hijas y nosotros, destacamos la acogida de la comunidad, cuidando todos los detalles, tratándonos como a uno más de su familia, así como de cada familia nueva que conocíamos cada año, había algo que nos unía, el Espíritu Santo, unidos en Cristo, el único que nos une en comunión para un único fin, celebrar la Pascua.

 

EXPERIENCIA DE SEMANA SANTA      #QuédateEnCasa

   Debido a la situación que vivimos este año 2020, con el estado de alarma, la Cuaresma y Semana Santa está siendo muy distinta a las que hemos vivido en otros años. La situación nos obliga a estar en casa, por lo que ha producido un cambio en nuestra rutina; en el trabajo, los estudios, hasta nuestra relación con Dios. Estamos viviendo momentos más intensos de oración, como los Apóstoles en el Cenáculo, antes de venir el Espíritu Santo, momentos de miedo e incertidumbre. Pero cada día que pasa confiamos en los designios de Dios, está aumentando nuestra esperanza y nuestra fe.

   Estos días nos hacen pensar sobre la voluntad de Dios en nuestras vidas, ¿Qué quiere el Señor de nosotros? ¿Qué le vamos a llevar en nuestras manos cuando nos lleve a su presencia? Después de estos días de confinamiento seguro que estaremos más cerca del Señor y de nuestros hermanos, las relaciones humanas cambiaran, no sabemos en qué sentido, pero seguiremos siendo fieles al Señor y que actúe en cada una de nosotros, busquemos siempre su voluntad, aún en la enfermedad y la necesidades humanas.

JUANI y FÉLIX