La hora del adiós

Se aproxima la hora de la despedida, de decir adiós a esta hermosura de pueblo, de cervatos muy cercanos… Me despido de esos amaneceres que han sido testigos de mis ratos de contemplación, me despido de aquellos lugares escondidos en las profundidades del bosque que acogieron mis ansias de soledad. Me despido de aquellos peñascos que tan dulcemente me dieron descanso en mis rutas monte arriba. Me despido de esos atardeceres que acompañaron mis manos alzadas al cielo cuando di gracias a Dios por todo y por tanto. Dejo atrás pero muy dentro de mi corazón  esta experiencia tan enriquecedora donde me encontré con un Dios todo Amor y todopoderoso. Llevo impresa en mis retinas la belleza de este paraíso natural: Villardeciervos.

No es un adiós, es un hasta pronto… Volver a Villardeciervos es volver a casa, a mi hogar, a mi zona de confort… Hasta mientras recordaré con inmenso cariño y gratitud todo lo vivido.

Y por último y no menos importante me despido de todos vosotros hermanos/as con dos palabras: gracias y perdón. Gracias por todo lo vivido con vosotros, por los momentos que he podido disfrutar de vuestra vida de comunidad, de trabajo, de oración, de risas… Perdón si en algún momento hice o dije algo que os ofendió. Hasta pronto. Os llevo en mi corazón. Unidos por la oración

Rebeca (Zamora)