El Reino de Dios se parece a una cocinera que realiza unas espléndidas y sabrosas recetas para su casa. Y un día decide abrir una cuenta de Instagram para poder compartir con los demás sus recetas para que muchos puedan disfrutar
de sus platos caseros. 

Dori

El reino De Dios se parece a una gran coral universitaria, distintas voces, distintas edades, distintos intereses y proyectos. Pero todos a un mismo ritmo y coordinados para hacer la mejor actuación. Afinar nuestras voces para que todo este coordinado es sentir el amor de Dios en nuestro corazón. Así entregaremos nuestras mejores voces y nuestro amor a los demás.

Juani (Murcia)

El Reino de los Cielos es como un elaborador de vinos, que echa levadura a sus mostos para que fermenten. Cuando los mostos provienen de uvas podridas los vinos se avinagran mientras que los mostos que se extraen de uvas sanas fermentan
y dan buenos vinos. Al final el elaborador solo embotella el vino bueno para el deleite de todos y el vino malo lo descarta y lo envía a la vinagrera. 

Dios Padre es el elaborador de vinos, y nosotros los mostos que podemos dar un buen vino o por el contrario desviarnos y producir un vinagre. Jesús es la levadura que hace que fermentemos, La uva podrida es representa el pecado y la
uva sana una vida en plenitud con Dios. Al final de los tiempos el elaborador solo embotellará el vino bueno y descartará el vino malo. 

Victor, Puerto Real (Cádiz)

En términos científicos se define la energía como la capacidad de una fuerza de generar una acción o un trabajo. No se crea ni se destruye, se transforma y se transmite de un sistema material a otro. La electricidad es una forma de energía que, como tal, cuando actúa sobre un cuerpo modifica de alguna manera las condiciones en que se encuentra. Hay infinidad de aparatos eléctricos, muy útiles, sofisticados, carísimos…incluso coches, sin los que nuestra vida sería mucho más difícil y aburrida. Pero sin la energía eléctrica no sirven para nada. Sólo son trastos. 

El amor de Dios, su presencia en nuestra vida, su reino, se asemeja a esta energía. Pensemos en una bombillita pequeña, encerrada en la pantalla de su lámpara, no la vemos, no nos damos cuenta de que está ahí, no es valiosa, cuesta menos de un euro. Pero cuando encendemos la lámpara y le llega la energía eléctrica ilumina toda la habitación, transforma todos los objetos que allí hay haciéndolos visibles. Esa bombillita se transformó en lo más valioso, e iluminó a los demás objetos transformándolos también.

Así Dios actúa en cada uno de nosotros, nos transforma en algo radiante, valioso y que también transforma a través nuestro a  las personas que nos rodean.

Pilar (Avilés)

Había un matrimonio con tres hijos. Los hijos, aunque parezca extraño, no tenían teléfono móvil ninguno de ellos. Por motivo de una pandemia y suspensión de las clases en el colegio presenciales, se decidió tener las clases on-line.
Tuvieron que comprar 3 teléfonos móviles. A la hija mayor le contrataron 50 GB al mes para conectarse y poder realizar los trabajos requeridos por los profesores.

 Al segundo hijo le contrataron 30 GB para conectarse y hacer sus tareas también; y a la pequeña, le contrataron 20 GB con el mismo fin que a sus hermanos.

Al finalizar el mes la hija mayor había gastado todos los GB bien aprovechados, conectándose a las clases y haciendo trabajos.

El segundo, también gastó todos los GB. Los aprovecho no tanto como la mayor, los utilizó haciendo tareas, pero no todas las que debía porque perdió mucho tiempo jugando en internet.

La tercera no hizo ninguna tarea y gastó todos los GB en jugar.

Al mes siguiente a la hija mayor se le pusieron más GB, al segundo se le dejó como estaba y a la última se le quitó el móvil por no saber sacarle provecho.

Ana (León)

El Reino de Dios en la tierra

Yusuf Sila es un migrante, que después de pasar 11días en alta mar, en condiciones muy duras, llega a otro país, y acaba deambulando por las calles de una ciudad. Olivia se fijó en él, pues estaba siempre cerca de donde ella trabajaba,
decidió acercarse para ofrecerle una botella de agua. Le pregunto si había comido y le invitó a comer un menú. Yusuf le contó su triste y dura historia, Olivia, no solo le escucho, compartió su dolor, le consoló, le dio una esperanza.
Decidió hablar a su marido de Yusuf , y le planteo el acogerle en su casa. Como Juan su marido estuvo de acuerdo, realizaron los tramites requeridos. El Reino de Dios esta aquí, en corazones como el de Olivia y Juan, misioneros de
puertas abiertas que hacen realidad la frase de Jesús «Fuí extranjero y me acogisteis ». Es el lenguaje del AMOR.

 Araceli (Santander)

Jesús comprendía que los hombres buscaban el sentido de su vida. A veces lo buscaban en las cosas materiales; otras veces en amor puramente humano, en ideologías, en actividades… pero seguían sintiendo un profundo vacío interior. Entonces
les dijo: “El Reino de los Cielos se parece a la llave de una cerradura. Si intentas abrir la cerradura con un hierro, con un palillo… no solo no podrás abrirla, sino que la podrías estropear. Pero si metes la llave en la cerradura,
encaja perfectamente y permite abrirla con toda facilidad.

Isabel (Avilés)

Una vez un médico fue llamado para curar a un enfermo escéptico que tenía una contractura dolorosa y persistente, sabiéndo el médico de este escepticismo, tras hacer el diagnóstico en vez de ofrecerle un medicamento le invitó a tomar con él una bebida en la que había depositado el medicamento. Durante un rato después de tomárselo el paciente siguió quejándose de sus problemas y de la ineficacia de la medicina para ayudarle. De pronto el médico le preguntó: 

“¿ Puede girar el cuello ahora, le está doliendo?” 

Y asombrado el paciente se dio cuenta de que mientras el seguía despotricando las molestias y limitaciones habían desparecido sin que el lo percibiese. 

El reino de Dios se parece a esa medicina que ya está en nosotros pero que a veces no somos capaces de percibir. De la misma manera ocupamos el tiempo en quejarnos y buscar no sé que fantasmas en vez de aterrizar y darnos cuenta de que Jesús nos ha traído la posibilidad de, en cierta medida, vivir ese Reino aquí y ahora.

María Teresa (Santiago de Compostela)

El Reino de los cielos se parece a cuando estoy con las personas que quiero y además me siento en comunión con ellas, es como si tuviera puestos en los oídos unos auriculares inteligentes e invisibles que me hablan de la bondad de
mi santo marido y amigo, que sin haber ido a la escuela es ingeniero de todas los asunto de la vida y todo por pura gracia de Dios, que le donó ser generoso hasta el extremo a la manera de Jesús, sin que nadie le hablara de su existencia.
Unos auriculares para oír la voz de Jesús en cada situación de mi existencia, aumentada cuando estoy con la familia y los hermanos de la Koinonía. 

Laly (Villardeciervos)